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La misma semana en la que se conocía la muerte por lapidación de una mujer islámica somalí, el III Congreso de Feminismo Islámico busca soluciones para terminar con la represión en los países islamistas.

Redacción (30/10/2008) http://www.canalsolidario.org
Romper con los tópicos, reivindicar derechos y religión y abrir una brecha en el estereotipo que dice que el Islam es una religión intrínsecamente ligada a la misoginia son algunos de los objetivos principales de las participantes en el III Congreso de Feminismo Islámico que se celebra esta semana en Barcelona. Organizado por la Junta Islámica Catalana (JIC), las jornadas reúnen a una veintena de feministas de varios países islámicos y a más de 400 participantes en Barcelona para planear acciones encaminadas a terminar con la represión social, económica y política infringida a las mujeres por las leyes del Islam. “Queremos demostrar que las mujeres musulmanas no tienen por qué elegir entre su religión o sus derechos”, explican las participantes. El Congreso también aspira a hacer visible un movimiento que suele pasar desapercibido; según explica su director, Abdennur Prado, el feminismo islamista “es un movimiento trasnacional y emergente, no mayoritario, que propone una reforma radical de las leyes discriminatorias y de la manera que tiene la teología tradicional de interpretar el Corán”. La vicepresidenta de la Junta Islámica Catalana, Ndeye Andújar carga contra los que identifican el feminismo con un movimiento occidental y asegura que la opresión en muchas sociedades islámicas hace brotar “el sentimiento” por sí mismo.
Mucha gente que trabaja aisladamente“El feminismo islámico tiene que trabajar en dos niveles: en los países mayoritariamente musulmanes y en los países occidentales, donde son una minoría”, señala Andujar. Según ella, en un contexto occidental puede parecer que resulta más fácil equiparar los derechos entre hombres y mujeres, sobre todo si se compara con países que permiten lapidaciones o ablaciones. Pero, también matiza sus palabras y dice que no todos los países musulmanes son iguales.

“En un contexto occidental puede parecer que resulta más fácil equiparar los derechos entre hombres y mujeres”

Según Prado, este movimiento se compone de mucha gente que “trabaja aisladamente”. En este sentido, desde el Congreso también trabajan para darle ánimo al movimiento a nivel mundial, “ayudando a la gente a sentirse apoyada”, subrayó Abdennur Prado. Durante el encuentro se analizará la posible contribución del feminismo islámico a la construcción de una nueva sociedad civil global, basada en la cultura de los derechos humanos y en valores centrales del Mensaje del Corán, como son, según cuentan los organizadores de las jornadas, la democracia, la justicia social, la libertad de conciencia y la igualdad de género. La presente edición del Congreso Internacional de Feminismo Islámico acoge a más de 20 conferenciantes que durante cuatro días están ofreciendo su visión del camino a seguir para la mejora de la situación de la mujer musulmana. Entre otras personalidades, participan la ministra siria para los Refugiados, y candidata al Premio Nobel de la Paz, Bouthaina Shaaban, y la baronesa Uddin, la primera mujer musulmana en entrar en la Cámara de los Lords Británica, además de la presidenta de la sección femenina del Partido Comunista de la India, Subhasini Ali.