Los datos de la Encuesta de Pobreza y Desigualdades Sociales 2008 presentada ayer muestran que las personas inmigrantes de la CAV son las más afectadas por la pobreza ya que una cuarta parte vive en esa situación. El 3% de los hogares y un total de 68.051 personas son pobres.
El 25,6% de las personas inmigrantes en la CAV viven en situación de pobreza (gara)
Uno de cada cuatro inmigrantes de la CAV vive en una situación de penuria (DNA)
La incidencia de la pobreza resulta 13 veces mayor entre los inmigrantes EL Pais
“La crisis está perjudicando más al extranjero”
Uno de cada cuatro inmigrantes residentes en Euskadi se encuentra en una situación de pobreza real y casi un tercio de los que proceden de países de fuera de la UE tiene dificultades para alcanzar una posición económica digna. Es el colectivo más castigado y vulnerable en el País Vasco. El director de SOS Racismo de Guipúzcoa, Agustín Unzurrunzaga, sostiene que esta problemática se ha acentuado a lo largo del último año, fruto de los efectos de la crisis económica: “En época de crisis son los más perjudicados. Ha crecido considerablemente el número de personas inmigrantes que ha caído en el desempleo y también se está observando una mayor presencia de estas personas en los comedores de Cáritas o en el Banco de Alimentos. Han aumentado las situaciones de exclusión social”.

Los inmigrantes están siendo los paganos del aumento general de la precariedad laboral, sostiene Unzurrunzaga. Para estas personas resulta más acusado porque “muchos están perdiendo su permiso de trabajo y de residencia al no poder acreditar el tiempo suficiente de cotización a la Seguridad Social que exige la ley”. La consecuencia es que muchos inmigrantes se refugian en la economía sumergida para poder subsistir.

El consejero Joseba Azkarraga apuntó ayer que la lucha contra la desigualdad social y la pobreza “seguirá siendo una cuestión prioritaria” para el Ejecutivo autónomo. Destacó el coste de las Ayudas contra la Exclusión Social (AES) y la renta básica, que este año suponen 198 y 38 millones de euros, respectivamente. Ese montante ascendía a 89,6 millones hace ahora siete años, detalló.

La renta básica para los pensionistas tiene reservada una partida de 24,7 millones de euros para el próximo ejercicio, en el que también se habilitará una consignación para el denominado complemento de vivienda con el que “hacer frente al encarecimiento del coste de acceso a un piso”. No obstante, Azkarraga abogó por “no caer en la complacencia” y luchar contra la pobreza “desde las políticas públicas”.

En opinión del consejero, los datos que refleja la encuesta de 2008 “permiten hablar de un impacto diferencial de las políticas vascas de lucha contra la exclusión”, aunque advirtió de que, mientras las situaciones de pobreza no terminen, habrá motivos para “no pecar de triunfalismos, menos aún en épocas en las que vuelven a reaparecer los peores síntomas de la crisis”. El consejero aseguró que si la actual coyuntura económica llega a su fin el año que viene la variación de los índices de la pobreza será muy pequeña (“medio punto”) con respecto a los datos recogidos en la encuestra de 2008.

Azkarraga no dejó pasar la ocasión de sostener que el tripartito podría ser más eficaz contra la pobreza si dispusiese “de todos los resortes que proporcionaría la asunción de competencias tan vitales como las políticas globales de empleo”.
“La crisis está perjudicando más al extranjero”
Uno de cada cuatro inmigrantes residentes en Euskadi se encuentra en una situación de pobreza real y casi un tercio de los que proceden de países de fuera de la UE tiene dificultades para alcanzar una posición económica digna. Es el colectivo más castigado y vulnerable en el País Vasco. El director de SOS Racismo de Guipúzcoa, Agustín Unzurrunzaga, sostiene que esta problemática se ha acentuado a lo largo del último año, fruto de los efectos de la crisis económica: “En época de crisis son los más perjudicados. Ha crecido considerablemente el número de personas inmigrantes que ha caído en el desempleo y también se está observando una mayor presencia de estas personas en los comedores de Cáritas o en el Banco de Alimentos. Han aumentado las situaciones de exclusión social”.

Los inmigrantes están siendo los paganos del aumento general de la precariedad laboral, sostiene Unzurrunzaga. Para estas personas resulta más acusado porque “muchos están perdiendo su permiso de trabajo y de residencia al no poder acreditar el tiempo suficiente de cotización a la Seguridad Social que exige la ley”. La consecuencia es que muchos inmigrantes se refugian en la economía sumergida para poder subsistir.

El consejero Joseba Azkarraga apuntó ayer que la lucha contra la desigualdad social y la pobreza “seguirá siendo una cuestión prioritaria” para el Ejecutivo autónomo. Destacó el coste de las Ayudas contra la Exclusión Social (AES) y la renta básica, que este año suponen 198 y 38 millones de euros, respectivamente. Ese montante ascendía a 89,6 millones hace ahora siete años, detalló.

La renta básica para los pensionistas tiene reservada una partida de 24,7 millones de euros para el próximo ejercicio, en el que también se habilitará una consignación para el denominado complemento de vivienda con el que “hacer frente al encarecimiento del coste de acceso a un piso”. No obstante, Azkarraga abogó por “no caer en la complacencia” y luchar contra la pobreza “desde las políticas públicas”.

En opinión del consejero, los datos que refleja la encuesta de 2008 “permiten hablar de un impacto diferencial de las políticas vascas de lucha contra la exclusión”, aunque advirtió de que, mientras las situaciones de pobreza no terminen, habrá motivos para “no pecar de triunfalismos, menos aún en épocas en las que vuelven a reaparecer los peores síntomas de la crisis”. El consejero aseguró que si la actual coyuntura económica llega a su fin el año que viene la variación de los índices de la pobreza será muy pequeña (“medio punto”) con respecto a los datos recogidos en la encuestra de 2008.

Azkarraga no dejó pasar la ocasión de sostener que el tripartito podría ser más eficaz contra la pobreza si dispusiese “de todos los resortes que proporcionaría la asunción de competencias tan vitales como las políticas globales de empleo”.