Red Solidaria de Vitoria-Gasteiz
Reproducimos un post sobre otro concepto de emigrantes cotidianos que se plantea en el urbanismo, para sentirnos y hacer sentir el desarraigo y la forma de vida actual. Normalmente el tema de la emigración se suele relacionar con la búsqueda de un trabajo, pero hoy en día el concepto se podría ampliar. Una vez que se ha conseguido dicho trabajo uno se replantea donde va a vivir, puesto que los precios actuales no permiten hacerlo en cualquier lugar, y comienza así una segunda oleada de emigración hacia el lugar dónde uno puede tener su casa, una emigración que empieza y termina cada uno de los días de la vida, de la vivienda al trabajo y viceversa. Emigrantes cotidianos.
Ya hace bastantes años que uno de los temas principales de debate en el mundo del urbanismo, puede que el más importante, es el modo de crecimiento de las ciudades, el modelo de periferia que existe o podría existir.
Como la vida es por definición compleja, uno no puede pasar todo su tiempo en una sola de estas ciudadelas, porque hay que ir a trabajar, a llevar a los niños al colegio, a tomarse unas copas y al día siguiente al médico porque uno ya no está acostumbrado a esos excesos. El resultado de estas necesidades, unas más que otras, es que todos los sectores mencionados se suelen situar próximos a vías de tráfico rodado de alta capacidad. El día a día de buena parte de los habitantes de las ciudades de tamaño medio-grande pasa necesariamente por una cantidad importante de horas invertidas en transporte, sea por la distancia en sí o por los atascos, sea transporte público o privado.
Podríamos debatir si estamos contentos o no habitando alternativamente cada uno de estos fragmentos de ciudad, quizás no suponga una menor calidad de vida esta especialización. Para gustos colores.
Creo que el futuro del urbanismo pasa por replantearse en la práctica situaciones como esta. Se trataría de pensar cada nueva actuación urbanizadora de un modo más integral, como una ciudad en sí misma y al mismo tiempo articulada con su entorno. Y no como otro sector minusválido. Concebirla de partida como un lugar de creación de empleo en todos los sectores económicos, dónde existiesen colegios y centros de formación, dónde no hubiese que perder todos los días tres horas en desplazamientos porque las funciones de la vida están próximas unas a otras, un lugar de mezcla de funciones urbanas, un lugar atractivo para vivir sin la necesidad continua de coger el coche para hacer las cosas más básicas. Características que ya estaban en la ciudad de toda la vida, vamos. Que no estoy descubriendo nada.
Somos un conjunto de personas y colectivos, que vivimos en Vitoria-Gasteiz, y nos organizamos para actuar contra los efectos de la llamada Directiva Comunitaria de Retorno, popularmente conocida como "directiva de la verguenza".
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