Luis Pousa en Farrapos de Gaita [...] «A mí, a veces, me entra ese vicio de no salir del barrio. Curiosamente, he observado este fenómeno en ciertos habitantes de las grandes ciudades, que renuncian a explorar el resto de la urbe y se aferran a su rincón, a su café e, incluso, a su esquina en la barra del café. El auténtico indígena del barrio no lo abandona jamás»…
… Es un Robinson que sobrevive con los nutrientes que encuentra en su pequeño pedazo de acera. Luego, claro, llegan los colonizadores, con sus franquicias, sus multinacionales y sus movidas, y el barrio se convierte en una especie de Disneylandia solo para turistas. Y a Robinson lo disfrazan con un traje folclórico para que los guiris le saquen fotos y le pidan autógrafos.

Pero volvamos al viaje de barrio. En todos los lugares en que he vivido siempre he detectado la presencia de una línea imaginaria, que yo llamo línea Maginot, que, por alguna extraña razón, actúa como frontera entre el barrio en el que habito y el resto de la ciudad. ….