Deia nos presenta una cara de la crisis vivida por personas inmigrantes. La historia de este inmigrante, atendido por Cáritas Bizkaia en Bilbao, refleja una nueva realidad que, a raíz de la crisis, también han detectado otras entidades benéficas. Todos los trabajadores sociales coinciden en que empiezan a aparecer de forma significativa personas extranjeras que se habían asentado en otras zonas del Estado, al albur del tema de la construcción, y que con la pérdida de puestos de trabajo llegan aquí pensando que la crisis no está afectando tanto“, explica Ana Sofía Telletxea, responsable de Acción social de base de Cáritas Bizkaia. “Son personas que no están en una situación irregular irrecuperable, sino que llevan años viviendo en el Estado, tienen en vigor permisos de residencia y trabajo próximos a caducar y si no consiguen reinsertarse en el mercado laboral, volverían al inicio del proceso migratorio“, resume, con conocimiento de causa, esta trabajadora social.
Por otra parte, en esta nuestra Europa se esta debatiendo sobre la ¿Xenofobia o Europa social? a raiz que el Reino Unido está viviendo protestas y huelgas salvajes contra la contratación de trabajadores de otros países de la Unión Europea.
El término “huelga xenófoba” según los medios (El País, en concreto) resume tanto que engaña, según algunos blogueros.
La huelga impulsada por trabajadores de la refinería de Lindsey (Gran Bretaña) alegando, entre otros muchos motivos, que la ciudadanía británica les debería otorgar preferencia frente a los extranjeros para ser contratados en territorio del Reino Unido obedece a la decisión de la dirección de la empresa de importar mano de obra. El hecho ha sido presentado por la mayoría de los medios de información del resto de Europa –incluidos la práctica totalidad de los españoles– como una movilización xenófoba, fascista, racista o ultranacionalista; adjetivos estos que han sido utilizados sin apenas matices y, lo que es más preocupante, sin ofrecer datos que son fundamentales para conocer con mínimo rigor lo acaecido.
Es muy bonito proclamar la libre movilidad de los trabajadores; pero hacerlo en condiciones cuyo objetivo fundamental es abaratar los costes laborales es una ignominia. José Luis López Bulla, sindicalista barcelonés –militante histórico de CC OO– que ha recabado datos sobre el caso ofrece una visión y análisis más pormenorizados de lo sucedido