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Carta al director publicada en DNA hoy, que dice así: CON este nombre se ha creado una plataforma para luchar contra la reforma del art. 53 que sanciona a quienes ayuden solidariamente a las personas extranjeras en situación irregular, y apoyándose en el art. 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, tiene toda su legitimidad para pedirlo. ¿Qué nos está pasando en estos momentos de crisis económica? ¿No es quizá ahora donde más se ha de demostrar nuestra solidaridad para con los más débiles?

Seguro que muchos pensarán que en estas circunstancias lo primero que hay que mirar es por el bien de los de dentro del país; y si no hay para los de fuera, pues que a la calle.

Pero que pasaba hace no mucho más de un año, cuando todo iba bien y se repetía que para mantener nuestro sistema económico iba a hacer falta mucha más mano de obra y como no la había en nuestro entorno habría que traerla de fuera. Estuvimos motivando a que gente que estaba pasándolo muy mal en sus países de origen se dirigiera al nuestro.

Gracias a ellos, que empezaron a trabajar mucho y duramente, nuestra economía mejoró, la bolsa de la Seguridad Social adquirió cotas desconocidas y todo eran parabienes, sin contar con lo que se abusaba de ellos pagándoles sueldos que nadie del país hubiera aceptado.

Esto provocó que muchos más quisieran venir, jugándose la vida, con básicamente un fin primordial: ayudar a sobrevivir a sus familias a las que dejaron a miles de kilómetros.

Y ahora que las cosas han cambiado y que los excesivos puestos de trabajo han desaparecido casi por arte de magia, ellos siguen viniendo pero hay que echarles y casi de malas maneras. Seguro que nadie nos hemos puesto en su lugar.

Por suerte siempre hay buena gente que mira más adelante y ayuda a quien lo puede necesitar en momentos muy duros, y es a por estos a quienes va dirigida esa reforma del art. 53. A sancionar y castigar con multas entre 501 y 30.000 euros por proteger y ayudar a personas sin papeles, cuando además lo están haciendo sin ningún ánimo de lucro, puramente por solidaridad. En este paquete de posibles sanciones entrarían innumerables ONG y asociaciones religiosas y de ciudadanos que están muy preocupadas por ayudar a estas personas. ¿Es esto justo?

Qué poco parece que se acuerdan nuestros dirigentes de que nuestro país ha sido un país de emigrantes. Seguro que en cada familia ha habido alguien que se ha ido fuera a buscar la mejora de su familia en un tiempo más o menos lejano. No creo que les trataran así y si lo hubieran hecho seguro que no nos hubiera gustado nada.

Protestemos contra esta injusticia, salvemos la hospitalidad y recordemos los Derechos Humanos que tanto han publicitado los políticos a finales del pasado año, cuando celebrábamos su 60 aniversario y les interesaba a nivel de imagen y propaganda. A todos ellos y a los que quieren y les parece bien que cambien el art. 53 les pido que se lean de nuevo los art. 1, 13 y 14, para que se den cuenta de que van a ir en contra de lo que dicen que apoyan.

Juan Mari Madinazkoitia