Habrá más momentos de gritos contra las injusticias como habrá más manos que agarradas bien fuertes confirmen rotundamente que la solidaridad nunca puede ser un delito. En el parlamento (de ellos) se están configurando  leyes que cometerán  crímenes contra las personas (las nuestras) migrantes. Hoy una voz nos llama para seguir luchando desde el derecho primero: Derecho a soñar de Eduardo Galeano.