Si hay un colectivo en el que se hacen patentes las diferencias por género que marca esta crisis es el de los inmigrantes. En el conjunto del Estado, el número de extranjeros ocupados ha descendido en 211.000 en los dos últimos años, mientras que el de ocupadas ha crecido en 17.000, según datos de la EPA. Pero en Euskadi los inmigrantes con trabajo aumentaron en 9.000 durante ese mismo periodo, mientras que en el caso de sus pares féminas se produjo una caída de 2.300. En concreto, el Observatorio Vasco de la Inmigración estima que un 55% de las 63.500 inmigrantes empadronadas en Euskadi a 1 de enero pasado desempeña tareas de limpieza de casas y cuidado de personas. Los varones, por su parte, se han volcado en la construcción, una de las áreas más castigadas por la crisis. Es la actividad a la que se dedican el 26,6% de los hombres extranjeros que trabajan en la comunidad. Otro 27% está en oficios y peonaje.