El Correo junto a hablar de menores luego afirma un reportaje sobre los que según pruebas pudieran ser o son mayores de edad, en franca contradicción, y también expone csos que ha conocido bajo un titular tajante de que los físcales acatan las pruebas óseas, sin concretar el número de casos dudosos en los que se práctica y las razones. En Álava, la forma de proceder es tajante: «A día de hoy y hasta que no haya una orden de Madrid diciendo lo contrario, el pasaporte, siempre que no sea falso, y la Policía dice que no lo son, es el que marca la edad del chico», explican fuentes de la Fiscalía de Menores de la provincia.
Y pone un ejemplo tajante y extremista que no matiza si se da o no en la realidad. Dice así: Es decir, que si la prueba ósea revela que un joven tiene 26 años y su documentación sólo 17, el Ministerio Público se decanta aquí por esta segunda opción.
Sin embargo, en las otras dos provincias vascas, la realidad es bien diferente. Documentación de la Fiscalía de Menores a la que ha tenido acceso EL CORREO, describe casos en los que el Ministerio Público antepone el criterio médico a la documentación.
Por suerte, el artículo finaliza con dos párrafos que no son titular y si deberían ser ejemplo de la base en la que pàrtir toda noticia y conducta administrativa:
Mientras se aclara esta situación, la Diputación deberá cumplir una reciente petición realizada por la Fiscalía de Menores de Vitoria en la que le solicita, en el plazo máximo de 15 días, las órdenes de tutela relacionadas con los chavales que ahora acoge la institución. Este nuevo paso tiene su origen en las quejas realizadas en diciembre por el Ararteko en relación a la situación administrativa de estos chicos.
En realidad, por ley, la tutela foral es automática, pero la Subdelegación del Gobierno central en Álava solicita esas órdenes para regularizar la situación de los ‘menas’. Si la Diputación no hace efectiva esta petición de la Fiscalía, ésta dará cuenta al juez por la vía de lo civil, no de lo penal.